El corsario de piel duera entre nobles caballeros sueña con raptar a su amante y huir de sol que les quema. Creió suficiente toda la pureza de su amor para mantenerla junto a su pecho. El dibujó sus sueños sobre nubes, creyó volar con ella. No entendió que perder el cemento de vista nunca fue volar. Que no es posible acariciar con las manos que le dio el fuego. Soñó tanto con ella que dormido no escuchó el crugir de las alas de Julieta.
Ella transparente y recta creió que sus manzanas no llegarían al pariaso donde se veían. Ella nunca ecuchó las rimas que el contruía, se las llevó el viento. Miraron las estrellas y se desearon mientras la bruma del tiempo y las dudas apagaba las hogueras. Sientieron perecerse en su naufragio, sin el mapa de regeso a casa. Mientras en la paya ella se siente morir, quiere dormir y nunca mas despertar. Quiere volar, uir, lejos de aquí escapar. Pero no pudieron ser, el amor no pudo tanto. No pudieron ser cuanto se propusieron. Porqué el amor no es perpetuo en nadie, ni en ellos. Mientras que el odio siempre aguarda su instante, dentro, en los mas hondo. Rojo y nutrido es el odio, el amor palido y solo. Pasó el amor, la luna, entre ellos y devoró los cuerpos solitarios.Y son dos fantasmas que se buscan y se encuentran lejanos.
Cogedme, cogedme.
Dejadme, dejadme,
fieras, hombres, sombras,
soles, flores, mares.
Cogedme.
Dejadme.
"Romeo y Julieta es una tragedia bondadosa, llena de ingenuidad y belleza, de sentimientos puros y limpios. Es como una sublimación del amor y la amistad. Y ese amor se enfrenta con una realidad social opuesta, llena de odio y violencia. Los amantes pertenecen a familias rivales que se odian y este odio se convierte en el destino trágico de ambos que los lleva a la muerte.
La desgraciada historia de Romeo es ya un drama total. No hay posible salvación en esa pareja de enamorados que pretenden desafiar a la Fortuna y al Destino. Verona los ve con indiferencia a la vez que se conmueve de las continuas luchas de dos familias poderosas que siembran el terror en sus calles. Romeo se enamorará de la hija de sus enemigos y deberá pagar su osadía con su propia vida, pues ha pretendido ser feliz.
Si analizamos el curso de los acontecimientos, tendremos que convenir en que el final trágico es un infortunio, una circunstancia o varias desgraciadas. No era forzoso que el desatado amor de dos jóvenes desembocase en ese lúgubre final. Hubiera bastado con que Romeo no perteneciese a la familia de los Montesco; o aunque así hubiera sido, que Teobaldo no se tropezara con Mercurio, que fray Juan entregara la carta a tiempo, o que fray Lorenzo llegase minutos antes a la cripta. Pequeñas causas, que produjeron el desolado efecto. Es una concitación de leves hechos y no una predestinación a lo funesto. Las tragedias hondas, profundas, dónde la fatalidad pone su signo desde el primer paso, vendrían después: duda, ambición, celos, son fuerzas suficientes para producir el estallido final que casi se adivina desde un principio."